Nov 012010
 

Aquí andamos de nuevo intentando ilustrar a los profanos sobre el método Pilates. En esta entrega vamos a empezar a meternos en harina y empezar a traducir los términos que se suelen manejar durante una sesión del mismo.

Como ya comentamos en entregas anteriores, se trata de reclutar musculatura que nos resulta desconocida. La musculatura interna estabilizadora de nuestro cuerpo. Esta podemos dividirla en dos, el cinturón abdominal y el cinturón escapular unidos ambos por el diafragma que es el motor que coordina ambos y además de ser el músculo principal de la respiración.

De primeras nos centraremos en el cinturón abdominal que nos resulta más cercano. Esta compuesto por el suelo pélvico, el transverso abdominal y los multífidos (no, estos últimos no tienen nada que ver con la regeneración de la flora intestinal, ni podemos desarrollarlos tomando yogures).

Y nuestro protagonista de hoy es…“El Suelo Pélvico”

El suelo pélvico, es la musculatura que forra la pelvis por dentro y es importante saber conectarlo, ya que de no hacerlo al trabajar la musculatura abdominal empujamos involuntariamente los órganos internos contra el hueso de la pelvis, lo que incrementa las papeletas a la hora de ganar en la rifa una buena incontinencia urinaria y diversos problemas intestinales entre otras cosas.

Por otra parte no me extraña que estas cosas no las enseñen en el colé, por que la mejor forma de activarlo es a través del músculo elevador del ano. Si, queridos lectores…hay que cerrar el “ojete”. Por supuesto en una clase de Pilates lo que harán será explicarnos que hay dos huesos muy simpáticos llamados ísquiones (esos que se clavan cuando llevamos mucho tiempo sentados en una silla de madera) y que tenemos que hacer la intención de juntarlos.

Por que una indicación tan retorcida?

Pues por que si nos dicen…A apretar el culo!!!

Lo único que conseguiríamos sería cuadrar los glúteos y eso no es a lo que vamos.

En cualquier caso, la imagen mental más acertada seria la de imaginarnos con una necesidad imperiosa de ir a hacer aguas mayores a un par de calles del servicio más cercano. Ese es uno de los pocos casos (junto con el de querer controlar una ventosidad) en los que activamos voluntariamente el músculo de marras, ya que continuaremos andando con el esfínter cerrado y sin apretar las nalgas, con la única presencia delatora de unas gotitas de sudor perlando nuestra frente.

Comentar también, que mantener un buen tono en este grupo de músculos (cuya estrella principal es el pubococcigeo) no solo ayuda a tener una mejora postural. Más estabilidad al andar, sentarse y/o estar de pie, si no que también mejora la vida sexual. Aquí las mujeres jugamos con ventaja, ya que no hay como unas bolas chinas para reforzar el suelo pélvico!

Por ultimo advertir que no por correr, nadar, hacer pesas, etc…Se tiene esta musculatura en forma, ya que el ejercicio físico, al igual que embarazos, partos y envejecimiento, si no se ha trabajado o trabaja el suelo pélvico, puede ser perjudicial. Pues la presión de la musculatura “exterior” muchas veces afecta al desarrollo de la musculatura pélvica. (Eso si que deberían explicarlo en el colé!)

Y nada más por hoy.

En la próxima entrega hablaremos del transverso abdominal y como conectarlo.

Sita Pepis.