Sep 032010
 

Me encontraba yo una noche, a finales de este verano en una capital de este nuestro pais, que no diré su nombre pero que empieza por mad, sentado a la mesa de una terraza de verano, al lado de un maravilloso parque y en muy buena compañía.

Justo en el momento en el que la conversacion que manteniamos sobre si republica si/monarquia no, estaba llegando a su maximo esplendor nos interrumpió el camarero con las esquisiteces dieteticas que habiamos ordenado y se produjo el tipico silencio del momento. Sigo sin explicarme porque en las escuelas de hosteleria no enseñan a los camareros a pensar en modo tetris para poder colocar todos los platos en la mesa, casi siempre se queda alguien con su plato en la mano y con cara de liebre a punto de ser atropellada. Tampoco creo que servir unas hamburguesas de brontosaurio, perritos del tamaño de un bate de beisbol y una montaña de patatas que podria se catalogada de 8mil sea tan complicado.

Lo interesante de esta historia viene justo en ese momento en el que todos los asistentes nos dedicamos a mirar el plato del de al lado y pensamos, y en algunos casos decimos en alto, eso de:

Coño, me he equivocado.

Justo, justo en ese momento se oye en el local de al lado la típica voz mezcla entre valentía y exceso de alcohol gritando:

POLICIA, POLICIA QUE ME PEGAN. Ahora viene el momento bolita de rastrojos rodando por entre las mesas ….

Durante los pocos minutos que duró la conversación del Licenciado Rioja, en los que se dedicó a insultar al propietario del establecimiento anexo, que permanecía en modo ‘stanbai’ y durante todo el altercado no pronuncio ni un solo sonido, ni hizo el mas mínimo movimiento, en los que le propicio un buen surtido de insultos del tipo ‘bobo’, ‘mascachapas’ y cosas de ese estilo (entended que en horario infantil no se pude escribir ‘hijoputa’ y ‘maricón’), toda la parroquia se mantuvo en un silencio típico de una iglesia en semana santa (o eso me han dicho).

Cuando la función perdió interés (3 minutos como mucho) y recordamos que había hambre y vimos que lo que teníamos agarrado entre las manos se estaba enfriando veo con asombro que aparecen desde detrás de mi espalda, no uno, no dos, ni tres ni cuatro, sino 6, 6 policias municipales. Curioso también es que el castaña ya no rondaba por allí.

Ole por la ‘pelecia musnicispal’

dije yo, pero bajito para que no me oyesen y la liásemos mas. Habréis observado que el cuarto ‘tintoverano’ afecta a la ‘prenunciación’

Pues nada, que cuando por fin le iba a dar el primer ataque a la cena aparecen mas elementos de la seguridad: 7, 8, 9, …

Otia y hasta un coche.

La cara de una de nuestras acompañantes de origen francés era de foto.

Os falta comunicación

de nuevo lo dije bajito que discutir con 10 ya son palabras mayores. Al de la mesa de al lado le vino un atraganto por la chorrada que digo, y no estoy del todo seguro, pero creo que intentó agredir a uno de los uniformados con un aro de cebolla a medio masticar.

Pero la cosa no quedó aquí. Mas agentes seguían apareciendo por todas las esquinas. Me recordó la escena de Matrix en la que Neo se da de guantazos con nosecuantos agentes Smith que no paraban de salir por todos lados.

14 funcionarios llegamos a contar. Ya nos parecía un poquito exagerado semejante despliegue cuando, señores míos, 6 policías nacionales entran en escena. Al final había más gente protegiendo que cenando. Los franceses no daban crédito y a los nacionales nos dio por hablar del tema mostrando todos nuestra mezcla de sorpresa e incompresión. 20 policías para un borracho es demasiado. Frases como ‘No habrá nada en la tele’, ‘si llega a tener pistola ¿cuantos vendrían?’ se oyeron a la mesa. La mejor observación vino de parte de una de las féminas cuando mirando a los últimos en llegar dijo:

– Si que ha mejorado el cuerpo, si.

Giro inmediato de cabeza con crujido de vertebra incluido, pero no llego a observar a los ‘peazo tios’ que ella dijo, sino que me quedé en los dos pibones que les acompañaban. Vaya dos tiarronas, con todos sus complementos que habían venido. Y llámenme rarito pero con uniforme aun ponían más. Casi casi que les exijo un cacheo preventivo.

A partir de ese momento y cuando ya habían desaparecido casi todos los recién venidos, borracho incluido, que por cierto, nunca supimos que pasó con él, y el ambiente se relajó un poco más, otro par de tintitos veraniegos, los comentarios ya se centraron en el último grupo y se apuntaron cosas como que que buena idea por si haces una fiesta y no tienes suficiente gente, o la de yo aún sigo buscando los corchetes de los pantalones que esos no eran polis sino stripers.

Ahora ya en serio me parece muy preocupante que en una ciudad tan grande se den escenas de este calado donde por un mini altercado con un borrachin aparezcan 2o policías. Me hace pensar que si aquí había tantos en otro sitio estarían de menos, y lo mas importante es que al final eso lo pagamos entre todos y por otro lado los funcionarios de seguridad se quejan de la falta de medios. Creo que en este caso un poquito mas de organización y comunicación no hubiese venido mal.


Dos leuros de propina dejamos por el espectáculo